regla irregular y embarazo

Regla irregular y embarazo. El papel de las relaciones sexuales dirigidas.

Cuando una pareja se plantea buscar el embarazo, los ginecólogos solemos recomendar que tengan relaciones desde los primeros días del ciclo menstrual de la mujer cada 2-3 días y preferiblemente, los días que rondan la ovulación o días fértiles. Consideramos el día 1 del ciclo el primer día de regla normal.

En una mujer con ciclos regulares de 28-30 días esto puede ser sencillo, sabiendo que la ovulación ocurre en torno al día 14. Sin embargo, las mujeres con ciclos irregulares lo tienen un poco más difícil, puesto que no van a tener un día fijo de ovulación. Las aplicaciones para el móvil para el cálculo de los días previstos para la regla y los días fértiles, si bien son de gran ayuda para las mujeres normoovuladoras, a aquellas que tienen ciclos irregulares les puede suponer un quebradero de cabeza.

Y es que lo que marca la longitud de un ciclo, es decir, el que sea más corto o más largo, es el momento de la ovulación; a partir de ésta, a las dos semanas vendrá el período. Por ello, si hacemos un ciclo de 28 días ovularemos en el día 14 pero si el ciclo siguiente lo hacemos de 35 días, ovularemos en torno al día 21.

¿QUÉ OCURRE EN EL MOMENTO DE LA OVULACIÓN?

Tenemos que saber que dentro de los ovarios, los óvulos se encuentran dentro de unas bolsitas denominadas folículos. Desde los primeros días del ciclo, uno de los folículos inicia su crecimiento. Durante la ovulación la bolsita alcanza su máximo tamaño y se rompe liberando el óvulo a la trompa.

En los días previos a la ovulación se producen una serie de cambios en nuestro cuerpo que algunas mujeres pueden percibir, sobre todo cuando entienden el proceso.

Lo más llamativo son los cambios en el moco cervical y el flujo vaginal. Conforme va creciendo la bolsita y alcanza su máximo tamaño, el moco cervical cambia, se va haciendo más abundante y filante (es descrito clásicamente “como clara de huevo”), incluso intuimos un aumento de la libido o apetito sexual. Cuando la bolsa se rompe y libera el óvulo, podemos sentir molestias o dolor abdominal informándonos de que ya se ha liberado el óvulo a la trompa. Los días siguientes a la ovulación vuelve a cambiar el flujo volviéndose más denso.

El flujo periovulatorio sirve de trasporte a los espermatozoides facilitando su entrada y permitiendo su supervivencia.

Otra señal es el aumento de la temperatura basal que, aunque inapreciable, se puede medir con un termómetro e indica que la ovulación ya ha ocurrido. La medición de la temperatura basal requiere su medición diaria (por las mañanas y a la misma hora con el mismo termómetro) y puede ser efectiva aunque a veces es difícil de interpretar.

 

LOS TESTS DE OVULACIÓN

Además de estos signos, previo a la rotura del folículo (entre 24-36 horas antes), se va a producir una elevación de los niveles en sangre de la hormona luteinizante; ésta es una de las hormonas que manda el sistema nervioso central al ovario para que trabaje. Dicha elevación puede detectarse en orina con los tests de ovulación que se pueden adquirir en farmacias y también pueden ser de ayuda puesto que indican el momento idóneo para tener relaciones.

 

 EL LUGAR EXACTO DE LA FECUNDACIÓN

Una vez liberado el óvulo, es captado por la trompa de Falopio y es en la porción más distal de ésta (en la denominada porción ampular) donde ha de encontrarse con el espermatozoide para que tenga lugar la fecundación. Es muy importante que el encuentro se produzca en dicho lugar y en un momento determinado de la maduración del óvulo y éste es uno de los motivos que justifica el que las posibilidades de embarazo en cada ciclo no sean muy altas (se estima en torno a un 15-20%  disminuyendo con la edad de la mujer).

 

LA VIDA MEDIA DE LOS GAMETOS

Otro dato a considerar es que la vida del espematozoide es de 3-4 días o incluso más, mientras que la del óvulo es de 12-24 horas. Si lo tenemos en cuenta, podemos aumentar las posibilidades de gestación manteniendo relaciones antes de que ocurra la ovulación, puesto que así es más probable que exista algún espermatozoide en el lugar adecuado cuando se libere el óvulo.

EL PAPEL DE LAS RELACIONES SEXUALES DIRIGIDAS

El coito dirigido es una técnica sencilla que puede ayudar a la consecución del embarazo. Está principalmente indicada en mujeres jóvenes (idealmente menores de 35 años) con ciclos irregulares o en pacientes que puedan estar varios meses sin ver el periodo aunque también sirve de ayuda a mujeres con ciclos regulares.

Mediante esta técnica, el ginecólogo va a monitorizar por ecografía el crecimiento del folículo y cuando éste haya alcanzado el tamaño adecuado, va a indicar a la pareja los días idóneos para tener relaciones.

Para ello no siempre es indispensable utilizar medicación aunque lo cierto es que solemos hacerlo, sobre todo en aquellas pacientes con irregularidad menstrual. La medicación puede administrarse vía oral (habitualmente citrato de clomifeno) o inyectada.

Lo recomendable son unos 3-4 ciclos puesto que la mayoría de los embarazos con esta técnica se consiguen en los primeros meses.

El coito dirigido es una técnica bastante segura. En algunos casos, cuando utilizamos medicación, se pueden ver aumentadas las posibilidades de embarazo gemelar, por ello es indispensable el control por el ginecólogo sobre todo al inicio, para valorar el número de folículos que se han puesto en marcha.

CONCLUSIÓN

Es muy importante mantener la calma y disfrutar de nuestra vida en pareja cuando nos planteamos buscar el embarazo y éste no viene en los primeros meses puesto que las posibilidades de gestación en cada ciclo no son altas (hablamos de un 15-20%).

Entender el proceso de la ovulación nos puede ayudar a identificar las señales en nuestro cuerpo cuando ésta se aproxima, tanto a las mujeres con ciclos regulares como a las que tienen cierta irregularidad menstrual.

Las relaciones sexuales dirigidas pueden ser de ayuda tanto a las pacientes que tienen ciclos regulares que no son capaces de discernir el momento de mayor posibilidad de embarazo, como a las pacientes con ciclos irregulares.

Se debe iniciar un estudio de fertilidad después de un año de relaciones sexuales sin protección y a los 6 meses en el caso de pacientes de más de 37 años. 

 


 

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