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La menopausia y la atrofia vaginal: Los síntomas del silencio.

La menopausia no es una enfermedad. La mujer menopáusica va a estar en una etapa diferente de su vida en la que va a sufrir los síntomas derivados de una carencia hormonal. Desgraciadamente esto puede hacer que lo que debiera ser una etapa de plenitud, pueda no serlo, sobre todo cuando se padece y se sufre en silencio. La realidad es que estos síntomas son tratables y, gracias a las últimas tecnologías, con unos resultados excelentes.

 

El Síndrome genitourinario de la menopausia.

El término GSM (Síndrome genitourinario de la menopausia) aparece para hablar del conjunto de síntomas y signos que se producen como consecuencia del descenso de los niveles de estrógenos. Dicho descenso va a afectar al trofismo de numerosas zonas del cuerpo de la mujer incluyendo el suelo pélvico y el área urogenital.

El síndrome puede incluir síntomas genitales de sequedad, ardor e irritación; síntomas sexuales de falta de lubricación, incomodidad o dolor con las relaciones; y síntomas urinarios de urgencia, disuria e infecciones urinarias de repetición. Todo ello puede desembocar en una disminución de la intimidad y la confianza, trastornos del sueño y la interrupción o impacto en la vida social y actividades diarias de las mujeres; algo totalmente impensable para la mujer menopáusica de nuestra actualidad cuando además todos estos problemas tienen solución.

 

Esta sintomatología la va a sufrir la mayoría de las mujeres postmenopáusicas en mayor o menor medida y su tratamiento va a darle calidad de vida a la mujer.

 

Y, ¿por qué se produce toda esta sintomatología?

Paralelamente al descenso de los niveles de estrógenos (puesto que ya el ovario va a detener su actividad),

  • los pliegues vaginales de la mucosa vaginal se vuelven más delgados, más secos, menos elásticos y más friables. Disminuyen paralelamente los vasos sanguíneos.
  • Se produce un cambio en el contenido de glucógeno vaginal y, por lo tanto, una alteración en la flora bacteriana vaginal que conlleva a un aumento del PH.
  • El revestimiento de la uretra se vuelve más delgado lo que puede llevar a síntomas de irritabilidad vesical produciendo incontinencia urinaria de urgencia e infecciones de orina recurrentes.

 

Un dato muy llamativo es que tan sólo 1 de cada 4 mujeres consulta por las molestias ocasionadas por este síndrome, probablemente porque la mayoría de las mujeres lo sienten como algo normal en la evolución de su vida y lo sufren desde el silencio.

 

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Dra. Rizo con láser CO2 Femilift

¿Cómo podemos tratar estos síntomas?

Los estrógenos tópicos.

El tratamiento más recomendado hoy día son los estrógenos tópicos; pero, ¿qué desventajas tienen? En primer lugar, que son terapias a largo plazo y que requieren una continuidad. Para nosotras tener que estar pendientes de ponernos cada dos noches un comprimido vaginal o un gel no suele ser de nuestro agrado. La mujer empieza muy ilusionada con su tratamiento pero después se cansa, se olvida y lo deja. Entonces de nuevo vuelve a aparecer toda la sintomatología. En segundo lugar muchas pacientes tienen cierto miedo o respeto a la terapia hormonal o simplemente, no desean medicarse. Por último existen contraindicaciones absolutas o relativas para la administración de este tipo de tratamientos.

El ospemifeno.

Una nueva alternativa para el tratamiento del síndrome es el ospemifeno; éste es un fármaco modulador que actúa de forma selectiva a nivel de los receptores de los estrógenos del epitelio de la vagina mejorando la lubricación. Se comercializa en comprimidos para tomarlos vía oral. Este tratamiento puede ser interesante en los casos incipientes o puede usarse también de forma combinada con las terapias térmicas.

 

El ácido hialurónico

El ácido hialurónico es un polisacárido que destaca por su propiedad de atraer agua; esta molécula inyectada en el epitelio vaginal o en el vestíbulo (entrada de la vagina) va a hidratar y a mejorar la lubricación y la elasticidad.

 

El láser 

El efecto térmico que produce el láser modifica el juego de cambio de fibras y de matriz extracelular de la mucosa vaginal. Con el láser vamos a modular dichos cambios estimulando la producción de elastina, colágeno tipo III y IV y la formación de nuevos vasos sanguíneos.

De este equilibrio va a depender el trofismo y la lubricación vaginal. Como resultado vamos a tener un epitelio vaginal más elástico, más sano y con más vasos sanguíneos.

Además el láser, como herramienta quirúrgica, nos permite realizar retoques anatómicos para armonizar los genitales y así recuperar la correcta funcionalidad de los mismos mejorando también la respuesta sexual.

 

La terapia térmica con láser va a ser la opción del futuro para el tratamiento de toda esta sintomatología aunque siempre es fundamental individualizar cada caso, existiendo también la posibilidad de realizar terapias combinadas.

Para concluir quiero animarte a ti mujer, que de algún modo estás sufriendo desde el silencio. Gracias a las nuevas tecnologías podemos conseguir una mejora de tu calidad de vida para que puedas vivir una menopausia plena y disfrutar de esta etapa como te mereces.

 


 

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